Parque de 7.000 m2 con estacionamiento interno cubierto para vehículos, y una piscina con iluminación nocturna y solárium, de 17m x 6m. El parque fue diseñado por los propietarios del hotel, quienes vienen construyéndolo desde hace más de 30 años con apasionada dedicación. El valor que guía su trabajo es el logro de una armonía en las formas, colores y aromas en todo tiempo. Sus más de 300 árboles, cuidadosamente elegidos y distribuidos para lograr un efecto natural, incluyen 50 frutales de variedades cultivadas típicamente en la región: manzanos, cerezos,  perales, durazneros, nogales, avellanos y otras especies. Los frutos pueden ser libremente consumidos por los pasajeros al pie del árbol y constituyen la base de las mermeladas que se sirven en los desayunos. Numerosos arbustos, plantas menores y algunas colecciones traídas desde Francia enriquecen el lugar. La profusa vegetación que envuelve los alojamientos genera una sensación de bienestar, y los íntimos y perfumados rincones invitan al reposo, a la lectura y al goce estético. La amplia piscina se halla enmarcada por generosos enebros rastreros, setos de rosales y borduras de frutillas y lavandas.