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La familia Aristarain, propietarios del lugar, proviene de Buenos Aires. Enamorados de Mendoza por sus paisajes, el clima y el temperamento afable y laborioso de la gente, se establecieron en Chacras de Coria hace más de tres décadas, luego de una prolongada estadía en Francia. Apasionados de la jardinería, trabajaron intensamente para convertir el predio original en el sitio soñado donde establecer su hogar, y hacia fines de 2005 crearon Casa Glebinias. Desde entonces, junto con el arquitecto y amigo Octavio Vitali, aúnan sus competencias, gustos personales y formas de vida (María Gracia, historiadora de arte; Alberto, científico retirado especialista en temas ambientales; Martín, economista - administrador; Gabriel, enólogo; Florencia, ilustradora) para dar al lugar un carácter propio y diferente, acreedor de significativas distinciones originadas en los mismos usuarios. Además del encanto de este hotel, el huésped sentirá que es recibido con agrado y que puede contar con los anfitriones en todo momento.

Obras originales y amplios ventanales hacia los jardines, generan una acogedora ambientación en permanente diálogo con el entorno paisajístico. El confort está asegurado con todos los elementos técnicos actuales necesarios. Un sentido de pertenencia y respeto por la Naturaleza se perciben en el estrecho vínculo arquitectura-paisajismo, así como en la recuperación de puertas, ventanas, maderas y rejas antigüas. También, en la disminución del uso de elementos contaminantes, en la realización de mobiliario con árboles perecidos en la propiedad y en la irrigación mediante el típico sistema de acequias. Ninguna planta fue erradicada para realizar las nuevas construcciones, lo que explica su particular diseño. Incluso, el parque fue concebido como una exaltación de la Naturaleza y una contribución simbólica de la "aforestación" realizada con el fin de mitigar el efecto del carbono atmosférico contaminante. Algunos amigables animales domésticos completan el cuadro.