Para la realización de Casa Glebinias se aunaron el gusto de sus propietarios y la exquisita profesionalidad del arquitecto y amigo Octavio Vitali. Además del encanto del Lugar, el huésped sentirá que es recibido con agrado y que puede contar con los anfitriones en todo momento. Obras originales y amplios ventanales hacia los jardines, generan una acogedora ambientación en permanente diálogo con el entorno paisajístico.
El confort está asegurado con todos los elementos técnicos necesarios. Un sentido de pertenencia y respeto por la Naturaleza se perciben en el estrecho vínculo interior-exterior, así como en la recuperación de puertas, ventanas, maderas y rejas antigüas. También, en la disminución del uso de elementos contaminantes, y en la realización de mobiliario con árboles perecidos en la propiedad. Además, ninguna planta fue erradicada para realizar las nuevas construcciones, lo que explica su particular diseño.
Algunos amigables animales domésticos completan el cuadro.
El matrimonio Aristarain, propietario de Casa Glebinias, proviene de Buenos Aires. Alberto es científico retirado y María Gracia historiadora del arte. Enamorados de Mendoza por sus paisajes, el clima y el temperamento afable y laborioso de la gente, se establecieron en Chacras de Coria donde, hace casi tres décadas, edificaron el hogar familiar junto a sus hijos Martín, Gabriel y Florencia, luego de una prolongada estadía en Francia. Apasionados de la jardinería, trabajaron intensamente para convertir el predio original (foto "Agosto de 1982") en el parque soñado, que incluyó algunas colecciones traídas de ese país. El valor que guió su trabajo fue el logro de una armonía en las formas, colores y aromas en todo tiempo.